sábado, 21 de agosto de 2010

21 DE AGOSTO


SAN PIO X



"Padre Santo, bendiga a mi hijo para que sea bueno, porque se que si Vd. lo hace asi lo sera, porque Vd. es un SANTO".—"Buena Señora. Vd. se equivoca de consonantes: Yo soy un Sarto (sastre) no un Santo". Hacia alusión a su apellido que en italiano significa sastre (Sarto).De origen humilde, su padre Juan Bautista, sencillo alguacil de Riese (Treviso, Italia) y Margarita Sanson, ama de casa. El Señor bendijo aquel hogar con diez hijos, de los cuales ocho llegaron a ser mayores. A nuestro protagonista se le impuso en el bautismo el nombre de Jose. Llamo la atencion desde niño por su inteligencia, bondad y amor a todo lo que se referia a cosas del Señor. Quedo huerfano de padre muy niño. La mama Margarita suplira muy bien aquella carencia y sabra plasmar en el corazon de Beppi toda la gama de virtudes cristianas que el dia de mañana daran su fruto bien sazonado. Al ser canonizado el 1954, el Papa Pio XII decia de el: "Pio Papa X, pobre y rico, suave y humilde, de corazon fuerte, luchador por los derechos de la Iglesia, esforzado en el empeño de restaurar en Cristo todas las cosas". Buen resumen de su preciosa y larga vida.D. Tito Fusarini era el parroco de Riese. Pronto calo en el alma grande del pequeno Beppi como todos le llamaban cariñosamente. Un dia dijo hablando de aquel niño: "Es el alma mas noble de este pais...". Viendo que esta era su vocacion le envio al Seminario y ayudo a pagar su carrera sacerdotal. En el archivo del seminario de Padua se conservan la notas de aquellos años y dicen de el: "Discipulo irreprochable. Inteligencia superior. Memoria excelente. Ofrece toda esperanza". No se equivocaron. Era todo un presagio...Subio todos los escalones hasta llegar al sacerdocio. Este don le llego el 18 de septiembre de 1858, año de las apariciones de la Virgen de Lourdes.Asi era el: Alto, delgado pero fuerte, elegante, de cutis blanco, labios finos, modales señoriales a la vez que sencillos y sin fingimiento, frente alta y cabellos abundantes, de mirada bondadosa, magnetizaba. Cuando estaba de Cardenal en Venecia decian las mamas a los niños: "Vamos a ver al Cardenal hermoso...".La Divina Providencia guio los pasos de D. Beppi de un modo maravilloso. Estaban marcados de nueve en nueve sus destinos: como coadjutor, como arcipreste, como canonigo, como obispo, como cardenal... Cuando llegaba el noveno aniversario ya sabia el que debia... cambiar de cargo. Siempre ascenso. Solo como Papa fue dos años mas.Al morir el Papa Leon XIII en el aula de Consitorio alguien voto al Cardenal Sarto de Venecia. Y el: "Estos Padres me toman el pelo". Un cardenal frances le pregunta si sabe o no su idioma. Al contestarle que no, le dice: "Pues no es papable". Y Sarto: "Demos gracias a Dios". Pero a la septima votacion fue elegido. Se resistia, mas al ver que era la voluntad de Dios manifestada por los votos de los Cardenales, acepto. Fue un gran Papa: El Papa de la Eucaristia, el Papa de los niños, el Papa de la Virgen, el Papa de los pobres. Acepto el Papado "como una cruz" y de veras que lo fue para el. Poco antes de morir estallo la primera guerra mundial, a pesar de que trabajo cuanto pudo para evitarla. Siguio viviendo muy pobremente y cuando quisieron diera algun titulo nobiliario a sus hermanas, dijo: "¿Hay algun titulo mas noble que ser hermanas, del Papa? Naci pobre y quiero morir pobre". Era el 20 de agosto de 1914 cuando volaba al cielo, llorado por toda la cristiandad.

viernes, 20 de agosto de 2010

San Luis , Rey de Francia



Dad al César lo que es del César,
y a Dios lo que es de Dios.
(Mateo, 22, 21).


San Luis, rey de Francia, fue dotado de todas las cualidades que hacen a los reyes grandes y a los santos ilustres. Nacido para gobernar a los hombres, fue un héroe en la paz y en la guerra. En toda su vida, según testimonio de su confesor, no cometió ni un solo pecado mortal. De ordinario llevaba un cilicio, y cuando se lo sacaba, daba cuarenta escudos de limosna. El viernes de cada semana ayunaba, se disciplinaba con cadenillas de hierro y ser vía a los pobres con sus propias manos. Dos veces salió de su reino a fin de conquistar Tierra Santa, y en esas expediciones mostró tanta piedad como coraje. Murió en 1270, en África, a la edad de 55 años.

MEDITACIÓN SOBRE SAN LUIS, EL REY CRISTIANÍSIMO
I. San Luis fue verdaderamente rey, pues supo mandar a sus pasiones, sujetar su cuerpo a la razón, y su razón a Dios. Ayunar, llevar cilicio, vivir en medio de la corte una vida tan santa como la de un cenobita, ¿no es acaso ser dueño de sí mismo? Mira a este santo, mira si lo imitas, si tus pasiones están tan sometidas como las de él a la razón. ¿Qué hay más real que un alma sometida a Dios y dueña de su cuerpo? (San León).
II. San Luis fue el padre de su pueblo. A todo el mundo amaba, hasta a sus enemigos; no podía tolerar a los detractores; él mismo juzgaba en los procesos de los pobres, nada tomaba más a pecho que el trabajar en la salvación de sus súbditos. Agrade ce a Dios, si te ha dado superiores semejantes a este santo rey. Si tú mismo eres superior, acuérdate que debes ser el padre de tus inferiores. ¿Cómo ejerces la caridad con tu prójimo?
III. Es preciso ser servidor de Dios para ser buen rey. La piedad de San Luis, la honra que tributaba a las santas reliquias, el celo que lo inflamaba por la conversión de los bárbaros, la generosidad cristiana y heroica que puso de manifiesto combatiendo contra los enemigos de Jesucristo, muestran que olvidaba su título de rey para no acordarse sino del de servidor de Dios. Príncipes de la tierra, si no servís a Dios, ¿qué provecho obtendréis en la otra vida de haber aquí empuñado el cetro? La muerte os arrebatará todas vuestras dignidades: la sola gloria que sobrevive a la tumba es la de haber servido bien al Señor. Servir a Dios es reinar.
La piedad
Orad por los jefes de estado.
ORACIÓN
Oh Dios, que hicisteis pasar al rey San Luis de un reino temporal a la gloria del reino eterno, haced, os lo suplicamos, que, por sus méritos y su intercesión, participemos un día con él de la gloría del Rey de reyes, vuestro Hijo Jesucristo, que vive y reina con Vos en unidad con el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.