sábado, 25 de septiembre de 2010

ORACION A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE SAN NICOLAS.
Santa Maria, Madre nuestra que en cada misterio del Santo Rosario nos brindas al Salvador.Acudimos a ti necesitados.Nos alegramos que desde la cruz el Señor te haya encomendado la misión de acercarnos a Él y a su Iglesia por la conversión y la penitencia.Alentados por la confianza que nos inspiras ponemos en tus manos maternales nuestras preocupaciones y temores.Pero, deseamos imitar tu fidelidad a Dios aceptando con amor y humildad todas las pruebas.¡Madre nuestra del Rosario de San Nicolás! Que tu presencia renueve nuestra vida, alivie nuestro ser agobiado por el sufrimiento y la enfermedad, sostenga nuestra docilidad a la gracia y fortalezca nuestro amor a los demás, convirtiéndonos así en testigos del amor del Padre que no vaciló, por tu intermedio, en darnos a Jesús. Amen.

viernes, 24 de septiembre de 2010

24 DE SEPTIEMBRE:

NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED





Los ultimos siglos de la Edad Media, el sur y el levante español estaban en poder de los arabes y con su vidas en vilo. El Mediterraneo estaba infestado de corsarios turcos y de sarracenos, y lo mismo atacaban a los barcos que desembarcaban en las costas y se llevaban cautivos a muchos.La cautividad o esclavitud era una calamidad terrible de la humanidad. De cuando en cuando surgian almas generosas y se ponian a actuar. Un santo varon, el clerigo sevillano D. Fernando de Contreras, con la ayuda de la Loca del Sacramento, Doña Teresa Enriquez, y con el aliento de San Juan de Avila, fue una de esas almas generosas en favor de los cautivos.Otra alma caritativa, suscitada por Dios, fue San Pedro Nolasco, de Barcelona, llamado el Consul de la Libertad. Rogaba insistentemente a la Virgen Maria y se preguntaba como poner remedio a tan triste situacion.Pronto empezo a actuar. Vendio cuanto tenía y empezó la compra y rescate de cautivos. La noche del I de agosto de 1218, estando Nolasco en oracion, se le aparecio la Virgen Maria, le animo en sus intentos y le transmitio el mandato de fundar la Orden Religiosa de la Merced para redencion de cautivos. Pocos dias despues, Nolasco, ayudado por D. Jaime el Conquistador y el consejero real San Raimundo de Penafort, cumplia el mandato. Los mercedarios se comprometian con un cuarto voto: quedarse como rehenes, si fuera necesario, para liberar a otros mas cebiles en la fe.De este modo, a traves de los mienbros de la Nueva Orden, la Virgen Maria, Madre y Corredentora, Medianera de todas las gracias, aliviaría a sus hijos cautivos y a todos los que suspiraban a ella, gimiendo y llorando en este valle de lagrimas. A todos daria la merced de su favor.La Virgen Maria sera invocada desde ahora la advocacion de la Merced, o mas bello todavia en plural: Santa Maria de las Mercedes, indicando asi la abundancia incontable de sus gracias. ¡Hermosa advocacion y hermoso nombre el de Mercedes! Un empresario aleman, de visita en España, quedo prendado por este nombre. Se lo puso a su hija y lo hizo famoso dandoselo tambien a la marca de un esplendido coche.Santa Maria de las Mercedes concedería a sus hijos la merced de la liberacion. Alfonso X el Sabio decia que "sacar a los hombres de captivo es cosa que place mucho a Dios, porque es obra de la Merced".Bajo la proteccion de la Virgen de la Merced, los frailes mercedarios realizaron una labor ingente. Ingentes fueron tambien los sufrimientos de San Pedro Nolasco, San Ramon Nonato y San Pedro Armengol. Y no faltaron martires como San Serapio, San Pedro Pascual y otros m uchos.El culto a Nuestra Señora de la Merced se cxtendio muy pronto por Cataluña y por toda España, por Francia y por Italia, a partir del siglo Xlll. El año 1265 aparecieron las primera monjas mercedarias. Los mercedarios estuvieron entre los primeros misioneros de America. En la Española o Republica Dominicana, por ejemplo, misionó Fray Gabricl Téllez (Tirso de Molina).Barcelona se gloría de haber sido escogida por la Virgen de la Merced como lugar de su aparicion y la tiene por celestial patrona. ''¡Princesa de Barcelona, protegiu nostra ciutat!"En el museo de Valencia hay un cuadro de Vicente López en el que varias figuras vuelven su rostro hacia la Virgen dc la Merced, como implorandola, mientras la Virgen abre sus brazos y extiende su manto, cubriendolos a todos con amor, reflejando asi su titulo dc Santa Maria clc la Merced.
“San” la Muerte¿?

No es una devoción católica

El culto a la Santa Muerte se ha extendido de tal forma en toda Latinoamérica que quienes lo profesan han decidido no ocultar más su fervor y han puesto altares en la calle para que cualquiera que requiera su ayuda pueda invocarla.

Sus promotores la presentan como una «entidad espiritual» que ha existido siempre, desde el principio de los tiempos hasta nuestros días, por lo que maneja una energía denominada «energía de la muerte», capaz de materializarse en una figura, que concentra tanto la fuerza creadora como la destructora del universo. Según ellos, el creyente en la Santa Muerte puede aprender a manejar esta fuerza, que emana de sus imágenes consagradas, puesto que la “Santísima” (otro de sus nombres) es una de las protecciones más fuertes que existen.

¿Qué decir al respecto? Que se trata de una superstición más, que en este caso se manifiesta dando características humanas y divinas a un fenómeno tan natural como la muerte, que no es ni una persona ni siquiera una cosa o fuerza. Podríamos definirla simplemente como el término de la vida.

Conviene señalar que los católicos que rinden culto a la Santa Muerte y a sus imágenes, están haciendo un pecado gravísimo, pues les están atribuyendo poderes que no tienen ni tendrán jamás. Por otra parte, en vez de poner la propia confianza en Dios, la ponen en una supuesta entidad (o ser) espiritual que, sencillamente, no existe. En realidad, la Santa Muerte no es una persona. Es sólo un fenómeno natural como el nacer o el crecer (el inicio y el desarrollo de la vida), aunque nunca se habla del Santo Nacimiento o Santo Crecimiento.

¿Quién es la muerte para un católico?

“Morir, sólo es morir. Morir, se acaba...” Así describe el muy recordado escritor José Luis Martín Descalzo a la muerte. Y más que un estilo poético, recalca una verdad de fe.

La muerte es un fenómeno natural no una persona

Adorada como una “entidad espiritual” capaz de materializarse en una figura que concentra en sí la fuerza creadora y destructora del universo, no se ha caído en cuenta de la verdadera realidad que entraña. La muerte es un fenómeno natural como lo es el nacer o el desarrollarse y no una persona, como se ha hecho pasar. La muerte es la separación del alma y el cuerpo, no una entidad espiritual.

La muerte es una consecuencia de nuestro pecado original. No es un castigo de Dios, sino una privación de los bienes que tenían Adán y Eva antes de desobedecer a Dios Padre. Cristo quiso hacerse hombre, padecer, morir y después resucitar para alcanzarnos la salvación eterna. De esta forma, la muerte para el cristiano, aunque no deja de ser dolorosa y misteriosa, tiene un sentido positivo y se convierte en un paso de este mundo al Cielo en donde estaremos en presencia de Dios, y en donde tendremos dicha completa. Por eso, se entiende esta frase bíblica: “ Cristo ha vencido a la muerte”. (Catecismo de la Iglesia Católica nos. 410-421, 1010-1014).

Con la muerte se experimenta una separación real de cuerpo y alma. El cuerpo del hombre continúa un proceso de corrupción –como cualquier materia viva– mientras que su alma va al encuentro de Dios. Esta alma estará esperando reunirse con su cuerpo glorificado. Con la resurrección, nuestros cuerpos quedarán incorruptibles y volverán a unirse con nuestras almas.

Dios nos dio una vida temporal en la tierra para ganarnos la vida sobrenatural. Con la muerte termina nuestra vida en la tierra. ( Juan 5, 29, cf. Dn. 12,2).

Desde que Cristo venció la muerte y nos dio nueva vida, el cristiano mira a la muerte con una gran esperanza. Esto no quita, sin embargo, que uno sufra cuando ve que nos dejan los seres que más amamos, o sienta miedo cuando vea que le llega la hora de la enfermedad y de la muerte. Pero también, en medio del dolor y del sufrimiento, el cristiano puede levantar los ojos y contemplar a Cristo, que dio su vida por nosotros, que murió a nuestro lado, que nos rescató con su Resurrección y nos espera con los brazos abiertos en la vida futura.
Cristo nos dice: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 15). Por medio de la muerte nosotros llegamos a la vida. No podemos estar en el Cielo si no dejamos la vida terrena. Por lo tanto, es un paso necesario para llegar al Cielo. La muerte a todos nos puede causar tristeza. Pero no nos puede abatir. ¡Cristo es la respuesta a la vida y a la muerte!

san José patrono de la Santa Muerte

Sólo a Dios se le da el culto

La religión pende de una causa y principio: Dios. En el grupo que nos ocupa el principio se asienta totalmente en la “santa muerte”. Es decir, la personificación de la muerte ha venido a conquistar el lugar que le corresponde únicamente a Dios. Y esto conlleva a un problema más: cómo justificar a la muerte personificada como creadora y omnipotente, como omnisciente y omnipresente.

Bien conocido es el pasaje del Evangelio en el cual un doctor de la Ley le pregunta a Jesús sobre cuál es el principal mandamiento de la Ley y la respuesta: “Amarás a tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y primer mandamiento”. (Mateo 22, 36-38).
Ya en el Antiguo Testamento, encontramos el mandato de Dios: “Yo, el Señor, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de la servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí”. (Ex. 20, 2)
Este mandato lleva como consecuencia la necesidad de vivir la fe, la esperanza y la caridad. Así como la virtud de la religión.
La virtud de la religión es la virtud moral, por la cual el hombre tributa a Dios el culto que le es debido en justicia, como Creador y Ser Supremo.
Amar a Dios como al Ser supremo es una virtud. Podemos definir la virtud de la religión como el hábito de amar a Dios por encima de todo. Se exterioriza por medio de los actos de culto y por el cumplimiento de los Mandamientos.
El culto: son las acciones a través de las cuales el hombre expresa su relación de amor y respeto a Dios.

Existen diferentes tipos de culto:

Interno: culto que se rinde a Dios en la conciencia, en el corazón, en la inteligencia y la voluntad. Es el fundamento de la virtud. (Mateo 15, 8) Como pueden ser la devoción, es decir, la disponibilidad y la generosidad ante lo referente al servicio a Dios, y la oración.
Externo: manifestaciones externas en actos visibles, de la relación que se vive con Dios.

Hay diferentes categorías de culto:

Adoración: culto interno y externo que se tributa a Dios y que en sentido estricto solo se debe a Él, porque como criaturas sólo existimos por Él. Se llama de “latría”.
Veneración: culto que se tributa a los santos. A ellos nos encomendamos para que nos alcancen por su intercesión las gracias de Dios. Este culto se llama de “dulía”.
Hay una distinción tácita en la praxis católica que, en el caso de esta forma de culto y devoción, no se aprecia y más bien se pierde. Adorar es reverenciar y honrar a Dios con el culto religioso que le es debido. Venerar es respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda. La adoración sólo es debida a Dios; la veneración corresponde a los santos y a las cosas de Dios.
Una veneración especial: reservada a la Santísima Virgen por su dignidad de Madre de Dios. A este culto se le llama de "hiperdulía”.
El culto a las imágenes sagradas, fundado en el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios, no es contrario al primer mandamiento.
El que venera una imagen, venera en ella al modelo, a la persona que representa. Es una veneración respetuosa no una adoración que sólo corresponde a Dios. (Catecismo 2132, 2141)

No es ninguna santa la muerte

Recordemos que sólo la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, tiene la facultad de proclamar la santidad de una persona. Cuando popularmente se tiene a un difunto como santo que no ha sido reconocido por la Iglesia, puede ser que:

1. La devoción de la gente acierte y años más tarde el difunto sea oficialmente reconocido por la Iglesia como santo.

2. Puede que el difunto sea santo pero que nunca sea reconocido canónicamente.

3. Puede que la gente se equivoque. La gente se identifica con quien tuvo luchas, sufrimientos y tragedias. Pero no es suficiente sufrir para ser santo, hace falta vivirlo todo con heroico amor y fidelidad a Jesucristo. La devoción a los verdaderos santos está orientada a imitarlos en su total obediencia a Dios.

Para concluir recordemos lo que la Sagrada Congregación para el Culto Divino en el 2002 ha dicho sobre los peligros que pueden desviar la piedad popular y las sugerencias que propone para poner remedio a estas eventuales limitaciones y defectos que de ella se derivan:

65.El Magisterio, que subraya los valores innegables de la piedad popular, no deja de indicar algunos peligros que pueden amenazarla: presencia insuficiente de elementos esenciales de la fe cristiana, como el significado salvífico de la Resurrección de Cristo, el sentido de pertenencia a la Iglesia, la persona y la acción del Espíritu divino; la desproporción entre la estima por el culto a los Santos y la conciencia de la centralidad absoluta de Jesucristo y de su misterio; el escaso contacto directo con la Sagrada Escritura; el distanciamiento respecto a la vida sacramental de la Iglesia; la tendencia a separar el momento cultual de los compromisos de la vida cristiana; la concepción utilitarista de algunas formas de piedad; la utilización de "signos, gestos y fórmulas, que a veces adquieren excesiva importancia hasta el punto de buscar lo espectacular"; el riesgo, en casos extremos, de "favorecer la entrada de las sectas y de conducir a la superstición, la magia, el fatalismo o la angustia".

66. Para poner remedio a estas eventuales limitaciones y defectos de la piedad popular, el Magisterio de nuestro tiempo repite con insistencia que se debe "evangelizar" la piedad popular, ponerla en contacto con la palabra del Evangelio para que sea fecunda. Esto "la liberará progresivamente de sus defectos; purificándola la consolidará, haciendo que lo ambiguo se aclare en lo que se refiere a los contenidos de fe, esperanza y caridad".

En esta labor de "evangelización" de la piedad popular, el sentido pastoral invita a actuar con una paciencia grande y con prudente tolerancia, inspirándose en la metodología que ha seguido la Iglesia a lo largo de la historia, para hacer frente a los problemas de enculturación de la fe cristiana y de la Liturgia, o de las cuestiones sobre las devociones populares.
La santa muerte": superstición disfrazada de devoción popular: El culto a la Santa Muerte es una superstición. No te dejes engañar!
Sin ética ni lógica, mezclando rituales, sacando dinero a los incautos, este culto sincretista pide ahora reconocimiento legal.

Sus orígenes se remontan a la fusión de las culturas prehispánicas con las primitivas creencias de los esclavos africanos y la religión católica en el siglo XVI y XVII. Sin embargo, hasta la década de los 60´s del siglo pasado comenzó a estructurarse más ordenadamente. No hace muchos meses, se le ha reivindicado al grado de constituir un grupo que exige el reconocimiento público en México como religión.

La religión es el conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto. Es, además, una virtud que mueve a dar a Dios el culto debido.

El culto a la así llamada “santa muerte” no es una religión. Ni sus creencias ni sus principios son acerca de la divinidad ni ofrece normas morales de conducta. Tiene, eso sí, rudimentarias prácticas rituales pero que guardan alguna relación o quieren asemejarse a las consolidadas y justificadas católicas. Esto conlleva a analizar más de cerca algunos errores que pueden ayudar a discernir, reflexionar y compartir para ayudar a otros hombres y mujeres que sin rigor y preparación creen en esta falacia.

Además, los santos interceden ante Dios, a través de ellos obtenemos gracias y favores pero el único capaz de dar es Dios. La doctrina de la única mediación de Cristo (cfr. 1 Tim 2,5), que no excluye otras mediaciones subordinadas, las cuales se realizan y ejercen dentro de la absoluta mediación de Jesús, aquí sencillamente no se da. Es la “santa muerte”, por sí misma, la que concede favores aunque no esté justificada ni bíblica ni teológicamente la causa de su poder.

La doctrina de la Iglesia y su Liturgia proponen a los Santos y Beatos, que contemplan ya "claramente a Dios uno y trino" como testigos históricos de la vocación universal a la santidad; ellos, fruto eminente de la redención de Cristo, son prueba y testimonio de que Dios, en todos los tiempos y de todos los pueblos, en las más variadas condiciones socio-culturales y en los diversos estados de vida, llama a sus hijos a alcanzar la plenitud de la madurez en Cristo (cfr. Ef 4,13; Col 1,28); intercesores y amigos de los fieles todavía peregrinos en la tierra, porque los Santos, aunque participan de la bienaventuranza de Dios, conocen los afanes de sus hermanos y hermanas y acompañan su camino con la oración y protección; patronos de Iglesias locales, de las cuales con frecuencia fueron fundadores (san Eusebio de Vercelli) o Pastores ilustres (san Ambrosio de Milán); de naciones: apóstoles de su conversión a la fe cristiana (santo Tomás y san Bartolomé para la India), o expresión de su identidad nacional (san Patricio para Irlanda); de agrupaciones profesionales (san Omobono para los sastres); en circunstancias especiales – en el momento del parto (santa Ana, san Ramón Nonato), de la muerte (san José) – y para obtener gracias específicas (santa Lucía para la conservación de la vista), etc.

Buscar el bien y no el mal

Hablar de Dios es hacerlo del bien. Donde está el bien, es regla lógica, no está el mal. Del bien no procede el mal, al bien no le sigue el mal.
En el culto a la así llamada “santa muerte” se asegura que ésta puede alcanzar el mal. Más aún, los adeptos acuden a ella solicitándolo para aplicarlo a sus enemigos.

Prescripción de dinero; los milagros no se cumplen por la cantidad dejada

Otro de los hechos que llaman la atención es la errónea creencia de que a mayor cantidad de dinero ofrendado, mejores serán los resultados de los favores pedidos a la “santa muerte”.
Es bueno recordar que la limosna es un signo del desprendimiento y de la responsabilidad con que se quiere ayudar a mantener dignos y en buen estado los lugares para el culto a Dios además de solventar las necesidades de los ministros del mismo. Pero no queda dicho que la limosna sea una prescripción para obtener un milagro. Menos aún, cuando lo pedido pretende el mal de otro.

Sincretismo

Es erróneo asociar el culto a la “santa muerte” con cualquier aspecto del catolicismo. Así, asociar el culto a la personificación de la muerte con el culto católico, es un error. Lo católico emana de la Revelación hecha por Dios a través de la Biblia, de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia. No consta, ni en la Biblia, ni en la Tradición, y mucho menos en el Magisterio, la prescripción de un culto a la muerte personificada.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

22 DE SEPTIEMBRE

SAN MAURICIO Y COMPAÑEROS MARTIRES ( + 286)








El martirio de San Mauricio y compañeros de la Legión Tebana es uno de los casos mas preclaros de generosidad, entre los muchos casos de las persecuciones. La legion tebana, oriunda de la Tebaida de Egipto, era muy aguerrida. Estando en Jerusalen, entraron en contacto con el obispo de aquella ciudad y se convirtieron todos al cristianismo.Diocleciano y Maximiano se ensañaban contra los cristianos. Por entonces estalló en la Galia una revuelta social, por las excesivas exigencias del fisco imperial, que esquilmaba a los campesinos. Maximino Herculeo acució desde Oriente para sofocar la revuelta cruelmente.Entre las tropas concentradas para dominar a los campesinos, figuraba la legion tebana, bien preparada y dispuesta para entrar en combate. Pero antes, todos los soldados debían tomar parte en un solemne sacrificio, con el que el emperador quería hacerse propicios a los dioses. Debían hacer un juramento de fidelidad, algunas prácticas idolátricas y sacrílegas imprecaciones. Unos tras otros, los batallones pasaron delante del altar. Mientras, la legion tebana, al mando de Mauricio, había acampado junto al lago Leman, en Agauna, que ahora se llama Saint-Maurice, nombre que tienen tambien otros setenta y dos municipios franceses.Un momento de fuerte tensión fue cuando le llegó el momento de jurar y sacrificar a la legion tebana: todos a una rehusaron obedecer. No participarían en el sacrificio ni prestarían el juramento. Obedecerían a Maximiano en todo lo que no se opusiera a su fe. Maximiano no podia creerlo. Estalló en una cólera terrible, les trató de traidores y de connivencia con los revoltosos. Era una falta grave contra las disciplina y había que castigarla, segun lo previsto en el código militar: diezmar a los recalcitrantes. Puestos en fila, los sortearon de diez en diez y el que sacaba una decena era azotado y decapitado.No hizo mella entre los bravos soldados de la legion. Realizada la ejecución, los supervivientes se mantuvieron fieles. Se les diezmó de nuevo. Recibieron la orden con alegría, dispuestos a morir, antes que renegar de Cristo. "Somos cristianos, decían, y nunca sacrificaremos a los ídolos ni saldrán de nuestros labios juramentos impíos.Mauricio, que era el jefe; y sus dos subalternos Exuperio y Cándido, encendían el entusiasmo de todos y les animaban a la prueba. Siguió el tercer sorteo y finalmente la matanza general de todos aquellos intrépidos soldados de Cristo, que se estimulaban a porfía mutuamente. Víctor, un soldado veterano que procedía de otra legion, se les unió tambien.Arrojaron las armas y no quisieron defenderse. Solo se acordaban de que morían por Aquel que se dejó llevar a la muerte sin protestar, del Cordero Divino que no abrió la boca para quejarse. Era el 22 de septiembre del año 286.Euquero, obispo de Lyon, recogiendo las tradiciones orales de su tiempo, narró, a mediados del siglo V, el glorioso martirio de San Mauricio y la legion tebana. Sus reliquias se repartieron por muy diversas partes.Su devoción se extendió por doquier. Felipe II encargó al Greco un cuadro de San Mauricio para decorar el El Escorial. Es uno de los mejores cuadros del Greco, per no gustó al rey, por lo que el Greco se trasladó a Toledo. Nunca Felipe II hizo mejor servicio a la ciudad imperial.

domingo, 19 de septiembre de 2010

DOMINGO XXV
Aunque es la gracia la que cambia los corazones, el Señor quiere que utilicemos medios humanos en el apostolado, y los procedimientos lícitos que estén a nuestro alcance. Enseña Santo Tomás de Aquino (9) que sería tentar a Dios no hacer lo que podemos y esperarlo todo de Él. También se aplica este principio al apostolado, donde el Señor espera de sus discípulos una cooperación sabia, efectiva y entregada. No somos instrumentos inertes. Los hijos de la luz han de poner también -junto a los medios sobrenaturales- su interés, su capacidad humana, su ingenio, su afán... al conquistar un alma para Cristo. Y en las obras apostólicas de formación, de enseñanza... serán necesarios los medios económicos, como puso de relieve el mismo Señor: En aquel tiempo en que os envié sin bolsa, sin alforja y sin zapatos, ¿por ventura os faltó algo? Nada, respondieron ellos. Pues ahora, prosiguió Jesús, el que tiene bolsa, llévela, y también alforjas; y el que no tenga espada, venda su túnica y cómprela (10). Jesús mismo, para realizar su misión divina, quiso servirse muchas veces de medios terrenos: unos cuantos panes y algunos peces, un poco de barro, los bienes de unas piadosas mujeres...Porque sabemos que la misión apostólica a la que el Señor nos llama supera la capacidad de los medios humanos que utilicemos, no dejaremos a un lado, como si fueran secundarios, los sobrenaturales. No tendremos puesta nuestra confianza en el ingenio personal, en el poder de convicción de nuestra palabra, en los bienes que son el soporte material de una empresa apostólica, sino en la gracia divina que hará milagros con esos medios, que siempre son absolutamente desproporcionados, pero no los olvidaremos. La confianza en Dios nos llevará en ocasiones a no esperar a tener todo lo necesario (quizá no lleguemos nunca a tenerlo), ni dejaremos de hacer ciertos trabajos o de empezar otros nuevos: «Se comienza como se puede» (11), y pediremos a Jesús lo que nos falta y actuaremos con esa libertad y audacia que da la confianza en Dios. «Me hizo gracia tu vehemencia. Ante la falta de medios materiales de trabajo y sin la ayuda de otros, comentabas: "yo no tengo más que dos brazos, pero a veces siento la impaciencia de ser un monstruo con cincuenta, para sembrar y recoger la cosecha".»-Pide al Espíritu Santo esa eficacia..., ¡te la concederá!

viernes, 17 de septiembre de 2010

Sofía (o Sonia), Santa
Mártir, 17 o 30 de septiembre




Santa tradicional, no incluida en el Martirologio Romano actual

Martirologio Romano (1956): En Roma, santa Sofía, Viuda, madre de las santas Vírgenes y Mártires Pistis (Fe), Elpis (Esperanza) y Agape (Caridad). († c.s.II)

Etimológicamente: Sofía = aquella que posee sabiduría, viene del griego.
Sonia = variante rusa de Sofía.

Sofía se veneraba juntamente con sus tres hijas: Pistis, Elpis y Agape, nombres que significan Sabiduría, Fe, Esperanza y Caridad.

Santa Sofía, sabiamente, enseñó a sus tres hijas en el temor de Dios. Cuando ella tenían ocho, diez y once años respectivamente, su madre se mudó a Roma y las llevó con ella. Todos los domingos, las cuatro visitaban juntas las diversas iglesias de la ciudad.

Santa Sofía hizo amistad con muchas matronas romanas y logró convertir a varias de ellas. Alguien denunció este hecho ante el emperador Adriano, quien al conocer a las tres niñas quedó tan prendado de ellas y de su hermosura que intentó adoptarlas como hijas, pero como a este proyecto se enfrentaran firmemente tanto las niñas como su madre, el emperador las condenó a diferentes tormentos.

De torturar a Fe, la mayor, se encargaron treinta y seis soldados, quienes primero la azotaron, y luego, delante de una enorme multitud, le arrancaron de cuajo los pechos. Cuantos presenciaron tan terribles escenas fueron testigos de que mientras las heridas que los azotes produjeron en el cuerpo de la jovencita brotaba leche en vez de sangre, de las de sus senos manaba sangre en lugar de leche. En vista de este milagro, el público empezó a protestar y a insultar al césar, calificando su proceder de injusto. Fe, a pesar de que estaba contenta de padecer aquellos suplicios por Cristo, unió sus voces a las de la multitud e despreció también al emperador. Entonces éste ordenó que colocaran a la doncella sobre una parrilla de hierro incandescente. Ilesa salió la niña de tan terrible tormento, tercero de la serie de ellos a que fue sometida, e ilesa salió del cuarto que a continuación le aplicaron, que consistió en ser arrojada a una sartén llena de aceite y de cera hirviendo, visto lo cual Adriano mandó a sus verdugos a que la degollaran, y a través de esta quinta tortura la santa niña murió.

Inmediatamente el emperador hizo comparecer a Esperanza, y como no logró doblegar su voluntad para que sacrificara ante los ídolos, ordenó que la metieran en una caldera en la que hervía a borbotones un líquido compuesto de grasas, cera y resina derretidas. Al introducir a la muchachita en el recipiente, las gotas que de él saltaron produjeron quemaduras en los infieles que presenciaban el espectáculo; pero, como a Esperanza aquel baño no le producía ni la más mínima lesión, Adriano mandó que la sacaran de la caldera y que le cortaran la cabeza con una espada.

Mientras duraron los martirios de sus dos hijas mayores, Sofía permaneció al lado de Caridad dándole ánimos, y ésta, a pesar de ser tan pequeñita, ni trató de congraciarse con el emperador, ni cuando le llegó el turno hizo caso alguno de los halagos ni de sus amenazas, por lo cual el impío Adriano mandó que la tendieran en el suelo y que le descoyuntaran todos sus miembros; después, la apalearon, luego la azotaron con varas, seguidamente la arrojaron a un horno encendido del que salían aparatosas y prolongadas llamas que alcanzaron y abrasaron a muchos idólatras que se encontraban cerca, presenciando el macabro espectáculo. La niña, sin embargo, totalmente ilesa, y radiante como el oro, risueña y feliz, iba de un lugar a otro, paseando contenta, entre el fuego de la hoguera. Desde el exterior los verdugos atravesáronle el cuerpo con barras de hierro al rojo vivo; mas como tampoco esto hiciera mella en el ánimo de la pequeña, Adriano mandó que la degollaran, como a sus hermanas. De este modo, Caridad, que había sufrido alegremente las pruebas a las que fue sometida, conquistó también la corona del martirio.

La santa madre, ayudada por alguno de los presentes, enterró los cuerpos de sus santas hijas, y postrada ante la tumba común, exclamaba:

- ¡Hijas mías queridísimas! ¡Yo quiero reunirme con vosotras!

Algún tiempo después Sofía murió en la paz del Señor. Su cuerpo fue enterrado por los cristianos en la misma sepultura de sus hijas. También ella fue mártir, puesto que padeció en sus entrañas maternales cada uno de los tormentos que padecieron sus tres hijas.

Adriano acabó su vida roído de podredumbre y de remordimientos, reconociendo que se había comportado inicuamente con aquellas santas y cruelmente con los adoradores de Cristo.

Esta historia se encuentra recopilada en la Leyenda Dorada.

jueves, 16 de septiembre de 2010

16 DE SEPTIEMBRE

SAN CIPRIANO, obispo,

y SAN CORNELIO,papa, martires (+s. III).



San Cipriano era africano, cartaginés. Tuvo como maestro a Tertuliano. Pero a diferencia del maestro, duro polemista, Cipriano buscaba siempre la armonía y la paz. Es una gran figura de la Iglesia occidental. Como escritor es inferior a Tertuliano. Su objetivo es convencer, exhortar.Había nacido de una familia pagana. Estudiaba para triunfar. Pero era un alma noble y vió que el paganismo no le satisfacía. Entonces se dedicó a estudiar la doctrina cristiana. El Evangelio fue para el una revelación. El sacerdote Cecilio le instruyó y se bautizó como Cecilio Cipriano.Su conversion fue radical. Repartió sus bienes a los pobres e hizo voto de castidad. Tenia un talento excepcional y una gran integridad de vida. El pueblo se fijó en ´ll y fue nombrado obispo de Cartago.Un edicto de Decio desencadenó la persecución. La cristianidad del norte de Africa era floreciente—unos cien obispos—- pero le faltaba madurez. Apenas publicado el edicto, muchos acudieron al Capitolio para ofrecer sacrificios a Jupiter. Incluso obispos y sacerdotes claudicaron.Hubo tambien muchos cristianos generosos que se mantuvieron fieles en los tormentos. Otros muchos huyeron. Cuando la multitud se juntaba en el anfiteatro, muchos gritaban: "Cipriano a los leoness". Cipriano tambien huyó. Parecía quc así podríía def'ender mejor a su grey, que lo necesitaba.Cuando volvió a su sede, se encotró COn un grave problema: ¿Qué hacer con los lapsi o apóstatas y con los libeláticos que querían volver? Los libeláticos eran los que se procuraban un libelo dc apostasía, como si hubieran sacrificado, para liberarse de la persecución.Había un partido de intransigentes, encabezados por Novaciano, que luego se hizo elegir antipapa contra Cornelio. Otros en cambio eran dcmasiado indulgentes, capitaneados por Donato y Felicísimo. En Un concilio reunido en Cartago se dieron normas con soluciones f'irmes e indulgentes.Tuvo algún conlicto con el Papa Esteban, pues Cipriano se negaba a que los obispos libeláticos Basilides de Astorga y Marcial de Merida, que habían sido depuestos, volvieran a sus sedes. Tambien def'endía Cipriano que había que rebautizar, a los herejes que se convertían. Poco despues se reconciliaba con Sixto II y moría mártir. Por lo demas, siempre defendió la unión con Roma, con la cateara de Pedro: "No puede tener a Dios por Padre, quien no tiene a la Iglesia por Madre". Asi se cerraba el "caso cipriánico" y se le puede llamar "el def'ensor de la romanidad" .Una nueva persecución fue promovida por Valeriano. En su nombre le interrogó Paterno. Cipriano fue desterrado a Curubis. Luego Galerio Maximo le hizo volver a Cartago para tenerlo mas cerca y vigilarlo mejor. Cipriano sigue solícito la vida de sus fieles y a la vez está atento a los sucesos de la Iglesia univeral. Se cartea con el clero de Roma, def'iende a Cornelio, influye en las Galias, interviene en las Iglesias ibéricas.Es un modelo de gobernante y pastor. Les pide prudencia en la persecución. Cuando iba a ser ejecutado muchos cristianos le siguieron. Cipriano se arrodilló y se puso a rezar. Dispuso que diesen 25 monedas de oro al verdugo, y recibió el golpe mortal. Era el 14 de septiembre del 258San Cornelio, de origen romano, fue elegido Papa el ano 251, en plena persecucion de Decio, para suceder al Papa martir San Fabian. Dos años después muere San Cornelio en Civitavecchia, desterrado por Cristo, el mismo dia, aunque no el mismo año, que San Cipriano, como dice San Jerónimo.

15 DE SEPTIEMBRE


NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DE LOS DOLORES



La imagen cle la Virgen Dolorosa—Virgen de la Soledad—y la imagen de Maria con su Hijo muerto en su regazo—la Piedad—, puede decirse que no faltan en ninguna iglesia, que es la advocación preferida de todas las madres, que han dado a luz a sus hijos con dolor y han tenido que sufrir tanto por ellos, por diversos motivos y con tanta frecuencia. ¡Que maravilla de Dolorosas en las procesiones de la Semana Santa Española!Decía un buen observador que la Pietá de Miguel Angel no le había impresionado hasta que vio a una mujer con los huesos v la mochila de su hijo en su regazo, siete meses después de perdido en la montaña.El angel había dicho a Maria que era bendita entre todas las mujeres y apenas nacido Jesus, ya la llamaba Simeon la Madre de los Dolores, ya le anunciaba que una espada le atravesaría el corazón. Uno de los castigos del pecado original era que la mujer alumbraría a sus hijos con dolor, y ahora Simeón le decía que ella, que estaba libre del pecado original, no se libraría de alumbrarnos con dolor, unida a la cruz de Jesus. Si El había de ser Varon de Dolores, Ella sería la Madre de los Dolores. Una Madona sin sufrimientos, junto a un Cristo sufriente, dice Fulton Sheen, sería una Madona sin amor. Cristo nos amó tanto que quiso morir para expiar nuestra culpa y quiso que su Madre sufriera con El."Fue cruel Simeon con aquella jovencita madre. ¿Por qué anticipar el dolor? ¿Por qué no dejarla disfrutar del gozo del nacimiento?¿Por qué esta crueldad innecesaria? ¿Por qué multiplicarle la tristeza anticipándola?" (Martin Descalzo).Desde que Maria oyo a Simeon, ya nunca levantaría las manitas del Niño sin ver en ellas una sombra de los clavos. Simeon retiró la vaina que ocultaba el futuro e hizo que la acerada hoja del dolor brillara ante los ojos de Maria. Cada pulsación que advirtiera en las diminutas muñecas de su hijito, sería para ella como el eco de una martillazo inminente. No bien botada al mar del mundo aquella joven vida, cuando ya Simeon, viejo marinero, hablaba de naufragios. Fue muy larga la herida de la espada.La alegría del nacimiento, los pastores, los Magos, pasaron pronto, y llegó la amargura del destierro. Tras los gozos de la niñez, vinieron las palabras misteriosas de Jesus en el templo. Junto a la amable vida de familia, está la llamada "noche de Nazareth", noche que duró muchos años. Jesus sigue en el taller. María espera en la oscuridad de la fe.Por fin sale a predicar. Le siguen las turbas, realiza milagros. Pero quieren despeñarle en Nazareth—iglesita de Nuestra Señora del Temblor— y los sabios y sumos sacerdotes le desprecian. Y llega la Pasión. Maria no aparece el Domingo de Ramos, pero no falta a la cita en la Calle de la Amargura. Y menos podia faltar en el calvario, junto a la Cruz de Jesus.Ahi esta la Madre de los Dolores sufriendo con su Hijo. Ahora repite el Fiat que un dia pronunció. Entonces le costó poco, ahora le cuesta mucho. Lo repite con un profundo dolor. "Mirad si hay dolor semejante a mi dolor". Pero lo repite con firmeza, de pie. Es la Reina de los mártires, la gran sacerdotisa de la humanidad. Ofrece al Hijo y se ofrece ella misma.Jesus es colocado en los brazos de su Madre. Maria se acordaría de Belén. Pero todo había cambiado. Ahora está muerto y desfigurado. Cuando Jesus fue sepultado, la soledad de la Virgen fue todavia mayor. "Otra vez como en Belen tu falda cuna le hacía y sobre El tu amor volvía a la angustias primeras... Señora, si tu quisieras contigo le lloraría" (Pemán).



14 DE SEPTIEMBRE


LA EXALTACION DE LA SANTA CRUZ


Este dia nos recuerda el hallazgo de la Santa Cruz en el año 320, por parte de Santa Elena, madre de Constantino. Mas tarde Cosroas, rey de Persia se llevó la cruz a su país. Heraclio la devolvió a Jerusalén.El cristianismo es un mensaje de amor. ¿Por qué entonces exaltar la Cruz? Ademas la Resurrección, mas que la Cruz, da sentido a nuestra vida.Pero ahí está la Cruz, el escándalo de la Cruz, de San Pablo. Nosotros no hubiéramos introducido la Cruz. Pero los caminos de Dios son diferentes. Los apóstoles la rechazaban. Y nosotros tambien. Cuando Clovodeo leía la Pasion exclamaba: ¡Ah, si hubiera estado allí yo, con mis francos!La Cruz es fruto de la libertad y amor de Jesus. No era necesaria. Jesus la ha querido para mostrarnos su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para compartir nuestro dolor y hacerlo redentor.Jesus no ha venido a suprimir el sutrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros. Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido para acompañarlo con su presencia.En presencia del dolor y muerte de Jesus, el Santo, el Inocente, el Corclero de Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.Jesus, en plena juventud, es eliminado y lo acepta para abrirnos el paraiso con la fuerza de su bondad: "En plenitud de vida y de sendero dió el paso hacia la muerte porque El quiso. Mirad, de par en par, el paraiso, abierto por la fuerza de un Cordero" (Himno de Laudes).En toda su vida Jesus no hizo mas que bajar: en la Encarnación, en Belén, en el destierro. Perseguido, humillado, condenado. Solo sube para ir a la Cruz. Y en ella está elevado, como la serpiente en el desierto, para que le veamos mejor, para atraernos e infundirnos esperanza. Pues Jesus no nos salva desde fuera, como por arte de magia, sino compartiendo nuestros problemas. Jesus no está en la Cruz para adoctrinarnos olímpicamente, con palabras, sino para compartir nuestro dolor solidariamente.Pero el discípulo no es de mejor condición que el maestro, dice Jesus. Y añade: "El que quiera venirse conmigo, que reniegue de si mismo, que cargue con su cruz y me siga". Es fácil seguir a Jesus en Belén, en el Tabor. ¿Qué bien estamos aquí!, decía Pedro. En Getsemaní se duerme, y luego le niega.''No se va al cielo hoy ni de aquí a veinte años. Se va cuando se es pobre y se está crucificado" (Leon Bloy). "Sube a mi Cruz. Yo no he bajado de ella todavía" (El Señor a Juan de la Cruz). No tengamos miedo. La Cruz es un signo mas, enriquece, no es un signo menos. El sufrir pasa, el haber sufrido—la madurez adquirida en el dolor—no pasa jamás. La Cruz son dos palos que se cruzan: si acomodamos nuestra voluntad a la de Dios, pesa menos. Si besamos la Cruz de Jesus, besemos la nuestra, astilla de la suya.La Cruz aceptada—no la buscada—tiene un gran valor... Dijo una ostra a otra ostra: "Siento un gran dolor dentro de mi. Es pesado y redondo y me lástima". Y la otra ostra replicó con arrogancia: "Alabados sean los cielos y el mar. Yo no siento dolor dentro de mí. Me siento bien e intacta". Un cangrejo que pasaba por alli las escuchó y dijo a la que estaba bien e intacta: "Si, te sientes bien, pero el dolor de la otra es una hermosa perla".Es la ambiguedad del dolor. El que no sufre, queda inmaduro. El que lo acepta, se santifica. El que lo rechaza, se amarga y se rebela.Otros santos de hoy:Cornelio,Víctor,Pedro,Alberto.