7 DE JULIO.SAN FERMIN
mártir y obispo de Pamplona (+553)San Fermín era hijo del senador Firmo y de Eugenia, y había nacido en Pampelón, hoy Pamplona. "Sobre la Jacetania, hacia el Norte, habitan los vascones, en cuyo territorio se halla Pampelón", escribió Estrabón.Cuentan las viejas hagiografías que Firmo y Eugenia eran paganos, pues todavía el cristianismo no había penetrado en aquellas tierras. Se dirigían un día al templo de Júpiter para ofrecer sacrificios, cuando se encontraron con un extranjero que predicaba la doctrina de Jesucristo.Firmo y Eugenia, impresionados, invitaron a su hogar al extranjero. Se llamaba Honesto y les explicó que venía de Tolosa, enviado por el santo obispo Saturnino, discípulo de los apóstoles, para predicar la fe de Jesucristo. Firmo y Eugenia quedaron conmovidos y atraídos por la doctrina cristiana. Manifestaron a Honesto su deseo de conocer a Saturnino.Saturnino accedió, acudió a Navarra y evangelizó a más de cuarenta mil personas, entre ellos Firmo, Fausto y Fortunato, los tres primeros magistrados de Pamplona. Una de sus tareas predilectas, a la que dedicó todo su afán, fue la de formar cristianamente el alma privilegiada de Fermín.Luego Firmo y Eugenia enviaron a Fermín a Tolosa, poniéndolo bajo la dirección de Honorato, obispo y sucesor de Saturnino. Cuando estuvo bien formado y preparado, Honorato le ordenó presbítero, y luego, a pesar de la oposición de Fermín, lo consagró obispo de Pamplona, su ciudad natal.El celo de Fermín en sus tierras navarras emulaba el de su antecesor Saturnino. Ante su vibrante palabra, los templos paganos con sus ídolos se arruinaban y el territorio se llenaba de fervientes cristianos. Y eran tantos los milagros que obraba que los gentiles de Navarra y de las Galias llegaron a mirarle como si de un dios se tratara.Las Galias sufrían ahora una fuerte persecución, y al conocer el entusiasmo del joven obispo de Pamplona, lo reclamaron. Fermín ~cudió a gusto, indiferente ante los peligros y con ansias de martirio. Recorrió Auvernia, Angers, Anjou y la Normandía, despertando en todas partes gran admiración aquel intrépido obispo, que acudía gozoso a los sitios más difíciles.Se dirigió después Fermín a la región de Beauvais, donde el prefecto Valerio perseguía cruelmente a los cristianos. Fermín fue encarcelado. Al morir Valerio quedó en libertad. Inmediatamente se puso otra vez sin miedo a predicar a Jesucristo. Esto llamó de admiración a muchos paganos que se convirtieron al cristianismo, y construyeron muchas iglesias.Recorre después la Picardía, entra en los Paises Bajos, llega a Amiens. Era incontenible su entusiasmo por predicar a Jesucristo. Su fe seguía obrando grandes milagros que multiplicaban las conversiones.El pretor de Amiens se asustó ante la popularidad de Fermín. Lo llamó a su presencia. Maravillado por su doctrina y sus respuestas, lo dejó en libertad. Luego, ante la insistencia de Fermín en predicar a Jesucristo, lo encarceló. El pueblo se indignó, pues lo veneraba como a un santo. Pero el pretor no hizo caso. Lo mandó degollar secretamente en la cárcel.Un tal Faustiniano, convertido por San Fermín, se abrevió a rescatar el cadáver, y trasladó el cuerpo de aquel gran devoto de Maria a una iglesia que el mismo Santo habia dedicado a Nuestra Señora, en Amiens. Allí lo celebran el 25 de septiembre. En Pamplona, el 7 de julio. "Siete de julio, San Fermín".Otros Santos de hay: Odón, Apolonio, Claudio, Victoriano, Luciano, CIermán, Saturnino.

Estimado Padre Gabriel, lo saludo desde BsAs, puede ud. pasar cuando quiera por mi blog, a retirar su premio Dardos....Felicidades!!
ResponderEliminarpaz y bien
Susana