jueves, 16 de septiembre de 2010

15 DE SEPTIEMBRE


NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DE LOS DOLORES



La imagen cle la Virgen Dolorosa—Virgen de la Soledad—y la imagen de Maria con su Hijo muerto en su regazo—la Piedad—, puede decirse que no faltan en ninguna iglesia, que es la advocación preferida de todas las madres, que han dado a luz a sus hijos con dolor y han tenido que sufrir tanto por ellos, por diversos motivos y con tanta frecuencia. ¡Que maravilla de Dolorosas en las procesiones de la Semana Santa Española!Decía un buen observador que la Pietá de Miguel Angel no le había impresionado hasta que vio a una mujer con los huesos v la mochila de su hijo en su regazo, siete meses después de perdido en la montaña.El angel había dicho a Maria que era bendita entre todas las mujeres y apenas nacido Jesus, ya la llamaba Simeon la Madre de los Dolores, ya le anunciaba que una espada le atravesaría el corazón. Uno de los castigos del pecado original era que la mujer alumbraría a sus hijos con dolor, y ahora Simeón le decía que ella, que estaba libre del pecado original, no se libraría de alumbrarnos con dolor, unida a la cruz de Jesus. Si El había de ser Varon de Dolores, Ella sería la Madre de los Dolores. Una Madona sin sufrimientos, junto a un Cristo sufriente, dice Fulton Sheen, sería una Madona sin amor. Cristo nos amó tanto que quiso morir para expiar nuestra culpa y quiso que su Madre sufriera con El."Fue cruel Simeon con aquella jovencita madre. ¿Por qué anticipar el dolor? ¿Por qué no dejarla disfrutar del gozo del nacimiento?¿Por qué esta crueldad innecesaria? ¿Por qué multiplicarle la tristeza anticipándola?" (Martin Descalzo).Desde que Maria oyo a Simeon, ya nunca levantaría las manitas del Niño sin ver en ellas una sombra de los clavos. Simeon retiró la vaina que ocultaba el futuro e hizo que la acerada hoja del dolor brillara ante los ojos de Maria. Cada pulsación que advirtiera en las diminutas muñecas de su hijito, sería para ella como el eco de una martillazo inminente. No bien botada al mar del mundo aquella joven vida, cuando ya Simeon, viejo marinero, hablaba de naufragios. Fue muy larga la herida de la espada.La alegría del nacimiento, los pastores, los Magos, pasaron pronto, y llegó la amargura del destierro. Tras los gozos de la niñez, vinieron las palabras misteriosas de Jesus en el templo. Junto a la amable vida de familia, está la llamada "noche de Nazareth", noche que duró muchos años. Jesus sigue en el taller. María espera en la oscuridad de la fe.Por fin sale a predicar. Le siguen las turbas, realiza milagros. Pero quieren despeñarle en Nazareth—iglesita de Nuestra Señora del Temblor— y los sabios y sumos sacerdotes le desprecian. Y llega la Pasión. Maria no aparece el Domingo de Ramos, pero no falta a la cita en la Calle de la Amargura. Y menos podia faltar en el calvario, junto a la Cruz de Jesus.Ahi esta la Madre de los Dolores sufriendo con su Hijo. Ahora repite el Fiat que un dia pronunció. Entonces le costó poco, ahora le cuesta mucho. Lo repite con un profundo dolor. "Mirad si hay dolor semejante a mi dolor". Pero lo repite con firmeza, de pie. Es la Reina de los mártires, la gran sacerdotisa de la humanidad. Ofrece al Hijo y se ofrece ella misma.Jesus es colocado en los brazos de su Madre. Maria se acordaría de Belén. Pero todo había cambiado. Ahora está muerto y desfigurado. Cuando Jesus fue sepultado, la soledad de la Virgen fue todavia mayor. "Otra vez como en Belen tu falda cuna le hacía y sobre El tu amor volvía a la angustias primeras... Señora, si tu quisieras contigo le lloraría" (Pemán).



14 DE SEPTIEMBRE


LA EXALTACION DE LA SANTA CRUZ


Este dia nos recuerda el hallazgo de la Santa Cruz en el año 320, por parte de Santa Elena, madre de Constantino. Mas tarde Cosroas, rey de Persia se llevó la cruz a su país. Heraclio la devolvió a Jerusalén.El cristianismo es un mensaje de amor. ¿Por qué entonces exaltar la Cruz? Ademas la Resurrección, mas que la Cruz, da sentido a nuestra vida.Pero ahí está la Cruz, el escándalo de la Cruz, de San Pablo. Nosotros no hubiéramos introducido la Cruz. Pero los caminos de Dios son diferentes. Los apóstoles la rechazaban. Y nosotros tambien. Cuando Clovodeo leía la Pasion exclamaba: ¡Ah, si hubiera estado allí yo, con mis francos!La Cruz es fruto de la libertad y amor de Jesus. No era necesaria. Jesus la ha querido para mostrarnos su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para compartir nuestro dolor y hacerlo redentor.Jesus no ha venido a suprimir el sutrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros. Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido para acompañarlo con su presencia.En presencia del dolor y muerte de Jesus, el Santo, el Inocente, el Corclero de Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.Jesus, en plena juventud, es eliminado y lo acepta para abrirnos el paraiso con la fuerza de su bondad: "En plenitud de vida y de sendero dió el paso hacia la muerte porque El quiso. Mirad, de par en par, el paraiso, abierto por la fuerza de un Cordero" (Himno de Laudes).En toda su vida Jesus no hizo mas que bajar: en la Encarnación, en Belén, en el destierro. Perseguido, humillado, condenado. Solo sube para ir a la Cruz. Y en ella está elevado, como la serpiente en el desierto, para que le veamos mejor, para atraernos e infundirnos esperanza. Pues Jesus no nos salva desde fuera, como por arte de magia, sino compartiendo nuestros problemas. Jesus no está en la Cruz para adoctrinarnos olímpicamente, con palabras, sino para compartir nuestro dolor solidariamente.Pero el discípulo no es de mejor condición que el maestro, dice Jesus. Y añade: "El que quiera venirse conmigo, que reniegue de si mismo, que cargue con su cruz y me siga". Es fácil seguir a Jesus en Belén, en el Tabor. ¿Qué bien estamos aquí!, decía Pedro. En Getsemaní se duerme, y luego le niega.''No se va al cielo hoy ni de aquí a veinte años. Se va cuando se es pobre y se está crucificado" (Leon Bloy). "Sube a mi Cruz. Yo no he bajado de ella todavía" (El Señor a Juan de la Cruz). No tengamos miedo. La Cruz es un signo mas, enriquece, no es un signo menos. El sufrir pasa, el haber sufrido—la madurez adquirida en el dolor—no pasa jamás. La Cruz son dos palos que se cruzan: si acomodamos nuestra voluntad a la de Dios, pesa menos. Si besamos la Cruz de Jesus, besemos la nuestra, astilla de la suya.La Cruz aceptada—no la buscada—tiene un gran valor... Dijo una ostra a otra ostra: "Siento un gran dolor dentro de mi. Es pesado y redondo y me lástima". Y la otra ostra replicó con arrogancia: "Alabados sean los cielos y el mar. Yo no siento dolor dentro de mí. Me siento bien e intacta". Un cangrejo que pasaba por alli las escuchó y dijo a la que estaba bien e intacta: "Si, te sientes bien, pero el dolor de la otra es una hermosa perla".Es la ambiguedad del dolor. El que no sufre, queda inmaduro. El que lo acepta, se santifica. El que lo rechaza, se amarga y se rebela.Otros santos de hoy:Cornelio,Víctor,Pedro,Alberto.

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